La primera parte del trayecto sigue la A6 hasta Mâcon, a través de Borgoña. Después se toma la A40 hacia Bourg-en-Bresse, y ahí cambia el paisaje: la autopista se adentra en el Jura, encadena viaductos y túneles, bordea el lago de Nantua y desemboca en la cuenca ginebrina.
Se entra en Suiza por la aduana de Bardonnex. Suiza no forma parte de la Unión Europea: el paso suele ser fluido, pero puede haber controles, y las autopistas suizas exigen una viñeta, de la que nos encargamos nosotros.
Ginebra es una ciudad internacional: organismos de las Naciones Unidas, banca, comercio de materias primas, relojería. Entre nuestros clientes hay tanto profesionales como familias que se dirigen al aeropuerto o a los Alpes.
En invierno, París–Ginebra se convierte a menudo en París–Alpes: Chamonix está a una hora, Megève a poco más, Verbier o Crans-Montana a dos horas. Un solo trayecto, un solo maletero para los esquís, sin cambiar de transporte.